El nopal, el aguila y la serpiente entre volcanes
Hacia 1325, en el extenso lago de Texcoco, en la meseta de México, se fundaba la ciudad que sería conocida como México-Tenochtitlan, lago que por sus características fue dividido en dos partes, una de agua salda y otra de agua dulce y que servía como fuente de sustento a la ciudad que dió, con los años venideros, el fundamento de la sociedad mexicana tras la conquista de los ibéricos peninsulares.
Sin embargo, tras la fisonomía del lago que se extendia por una superficia que podría asegurar era mayor incluso a lo que es hoy el Distrito Federal,
(el d.f. y el área metropolitana están marcados en gris obscuro)
sede de los tres poderes de la República Méxicana, se oculta la belleza de los alrededores que fueron otorgados por la fuerza cambiante de la corteza terrestre, sustentada y promovida por las fuerzas de las placa de Coco y la de Norteamérica, que al chocar entre sí dieron forma y fisonomía a la superficie del país dejando desde el árido desierto al norte a la exuberante selva al sureste, pasando por la costa húmeda al bosque templado de las laderas y superficies montañosas, acompañado además de la magnífica vista de la nieve en las altas cumbres del peculiar relieve de la meseta del centro del país, una imagen rematada por los volcanes que circundan ala hoy ciudad de México.
¿Volcanes?, si, volcanes, las cumbres nevadas del Popocatepetl (Cerro que humea en nahuatl) y el Iztaccihuatl ("mujer blanca" en nahuatl o "mujer dormida que es como normalmente se le conoce debido a su forma), los volcanes que fueron mudos testigos del paso del español conquistador a la tierra prohibida donde los dioses se alimentaban de corazones humanos y a cambio otorgaban los dones de la lluvia y la tierra fértil, en un acto claro intercambio de vidas.
(Popocatepetl al fondo y el Iztaccihuatl en primer plano)
Estos dos volcanes son una imagen popular para el visitante que transita por nuestro país, sobre todo cuando su visita incluye los alrededores de la capital para conocer al Estado de Puebla; el volcán Popocatepetl estuvo activo en esos años del s. XVI en los que Hernando Cortés avanzó hacia el centro a ser recibido por el señor Motecuhzoma, a sus faldas, entre su hermano geológico, el Iztaccihuatl donde hoy se le llama "Paso de Cortés, cruzó el caballo, el mosquete y el cañon y mas de 3000 aliados de los pueblos circundantes, mientras que el ya mencionado Popocatepetl o "don Goyo" como lo conocen en los pueblos circundantes hoy en día, lanzaba ceniza y vapor de agua a la atmosfera, como alertando al pueblo mexica o quizás como protesta por la non grata presencia de los extraños.
Pero resulta que el relieve sur de la meseta o el altiplano mexicano no esta libre de los vigías de fuego que hoy dormitan, al sur un poblado fue borrado casi de la historía poco mas de 900 años antes, la cultura de Cuicuilco terminó cual Pompeya mexicana, bajo varios metros de lava y ceniza, pero que dió forma lao que se le conoce como el Pedregal de San Ángel y que le da esa fisonomía y ambiente tan especial a la Máxima Casa de Estudios del país: la U.N.A.M.
Pero más al sur, está el verdadero objeto del post, el mostrar lo que esta bajo los árboles, casas y zona urbana: volcanes, los volcanes que rodean a la ciudad, muchos de los cuales no se mencionan, cuando originalmente el post iba a hablar de Cuicuilco y el volcán Xitle... ¿el qué?... el volcán Xitle, el pequeño coloso ubicado a 3937msnm, una altura de 300mts que destruyo Cuicuilco y que esta rodeado por otros más, que para vista rapida dejo este mapa.
donde todos los triángulos serán volcanes, pero me di ala tarea de hacer un mapa del D.F. ayudándome con Google Maps para dejar marcados y con nombres los mas relevantes:
De hacer todos erupción al mismo tiempo la ciudad seguramente quedará bajo metros de ceniza, amenos que el viento este en contra nuestra, pero de cualquier forma los sismos dejarían en caos a la ciudad, sobre todo por el Ajusco que todos lo llamamos "cerro", hasta que me encontré la noticia de que era volcán.
Dejo hasta aquí de lo que pude obtener y que fuera útil y no informacón masiva y poco atractiva para la lectura (altura, estructura, etc), finalmente no hay mejor cosa que hacer que visitar un país y vivirlo con sus propios sentidos, de cualquier forma nuestro dos grandes volcanes siempre esperan al turista que quiera pasar a verlos y ya sea que los reciba con una sonrisa en nieve o con una coqueta y emotiva fumarola.
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