Tú, mi estrella dormida.
Juan Cortes de Villalpando hacía mas de 2 años que había enviudado y 7 meses de perder a su hija única de 5 años, ambas a causa de una epidemia de cólera, el pequeño pueblo en el hoy Estado de Mexico para ese entonces había sido sacudido por una mano silenciosa y fatal dejándolo casi diezmado e inexistente del mapa, Juan Cortes, como de milagro, había sobrevivido, casi de milagro. Una casa sola y desquebrajada rodeada de un ya muerto y desquebrajado sembradíao era lo que le quedaba de lo que años atrás era la haciendamas rica y fértil de toda la región con mas de 400 hectáreas de prado, árboles de frutas y plantios que abastecián a mas de 600 familias al año... una maravilla de terreno que había sido laboriosamente y con amor inconmensurable trabajado por peones y la famila , esa familia de la que ahora solo quedaba él solo, viudo y sin hija. Cómo olvidar años previos en el que gustosos los tres bajaban al mercado a comprar artesanía mientras la gente les reconocía alegre y afe...