El brujo de Xochimilco...
Veinte, treinta.... diez... así contabanlos ancianos los meses que habian transcurrido desde que Felipe Salazar perpetuó ese espantoso crimen, el abrir de canal auna jovencita de apenas 5 años en la colonia Balbuena, la habia colgado en un poste de luz que yacía cerca de una avenida muy concurrida en los años 60's; esos meses tortuosos en que la triste matanza de Tlatelolco, cuando algunos desesperanzados estudiantes sobrevivian con las heridas de la balacera en las Plaza de las tres Culturas, niños asustados,madres viudas, padres sin hijas,justamente eran esos ancianos, los que 20 años atras, habian conocido,llamese casualidad, o destino, a Felipe Salazar, ese joven apuesto de 23 años que salio de la Normal de maestros y que les frecuentaba en sus humildes locales de dulces y chicles, a la salida de la hoy estación del metro Normal de la linea 2, esos ancianos que, en ese momento mas joviales, lo vieron pasearse de apenas una veintena de inocentes primaveras ahora le recordaban casi pavorosos con su imagen sádica y mentalmente retorcida playera de cuadros cargando sangre y gritos de las victimas cuando declararon contra suya.
Y es que para Felipe no pudo ser peor esta victima, recogida en Tepito, manoseada en el camino por donde las manos le permitiesen esconderse en recovecos de apenas un lustro,para finalmente, cuchillo en mano, golpear el torax furicamente hasta abrirla de canal, sofocando, entre gritos,llantos, lagrimas y el seco tronar de los cartílagos del tórax infantil y asi, arrebatar la vida a una criatura; así pues Felipe se regocijaba entero esa noche, manoseando las vísceras tibias y sanguinolentas, esos pulmones blandos al tacto, el estomago aun revolviéndose por la ultima cena, el intestino esponjoso y caliente de la digestion...masacre era poco.... violencia quedaba corta, era espantosa la escena que se veia... sí pero asi era en esos momento la vida de Felipe.
Felipe sobrevivia de la venta de ropa usada cerca de Tepito,dia a dia era levantarse a las 5 para escoger la ropa que llegaba a su puerta o la que el,en las calles mendigaba, lavaba en casa y, mínimo las medio perfumaba, para establecerse en una calle cercana a su casa y así ofrecerle de a 10 pesos la pieza, para hombre o mujer, ese era el pan de cada día hasta que ese hombre, el viejo anciano de pantalones remendados, se acercó a su improvisado colgadero de ropa:
-¿a cómo tienes este pantalón- preguntó el hombre sin dar la cara.
- a diez pesitos señor- respondió Felipe.
-diez pesos, eh?, vaya, porque tan caros si se puede saber?-
-porque son de lana, estan muy buenos y limpios-
-mmm si, eso puedo notarlo, limpios y planchados, pero... sabia usted que la ropa usada trae mala fortuna?-
- a que se refiere?- ya un poco alterado e impaciente pues Felipe buscaba concretar la venta.
-vaya! pues mire que la ropa trae cosas de los anteriores dueños colgando, en algunos casos es muy bueno y el nuevo comprador se lleva grata sorpresa pero en caso contrario es peor que ser descarnado- repondio el misterioso hombre envuelto en un abrigo oscuro y sombrero.
Felipe ya molesto, comienza a presionar, lo más sutilmente posible a este extraño individuo:
-Y ¿qué me dice de ese pantalon? ¿se lo lleva?-
-No que va!, ese pantalon, deje decirle, le quedaria bien a usted... por cierto... ¿no se llama usted... Felipe?-
.Sí, asi es- responde algo molesto pero impacientado- ¿porque pregunta,?
-Ja!- replica el hombre- usted tiene una historia detrás de esos ojos marrones jovencito, ¿usted sabía que su madre, antes de que naciera, prometió que usted sería quien la vengue por el aborto de su hermano a manos de su padre?-
-Yo no tengo hermanos señor-
-Justamente, fueron abortados en ese pueblito cerca de Tulancingo, antes de que su familia me pidiera a mí, en Xochimilco, que vengara la sangre de ese hombre, asi que ese aborto sera pagado con otra vida... que por cierto combina bien con el pantalón que le ofrezco... bueno, que me venia vendiendo pero lo encontré apto para usted-
Felipe estaba molesto, abiertamente pidio al hombre que se apartara... acto seguido, el sujeto dio tres pasos atras y entre la gente desaparecio.
Felipe terminó su venta mas temprano de lo habitual, alas 1400hrs ya no tenia nada de ropa, saco muy bien 1600 pesos... bueno al menos eso penso, pues al momento de levantar su pequeño puesto desmontable halló entre los fierros, cajas y cuerdas ese pantalón que horas antes el extraño hombre de sombrero le había dicho que le vendría bien, decidió pues llevarselo a ver si era cierto que le vendria bien: no estaba feo, era un color azul celeste, una mancha de aceite, casi imperceptible, desfiguraba el parejo y bien nitido azul de unas costuras de muy buena marca, las valenciana estaban algo desgastadas, no faltaba nada, los botones algo rojizos, un poco oxidados, denotaban su antiguedad.
Llegando a casa se quito sus zapatos, merodeó entre sus libros de la Normal que apenas poco habia dejado de usar debido a la renta que habia subido, sacó sus cosas y el extraño pantalón fue puesto sobre la cama, lo observó y tras cambiarse de ropa se puso la prenda.
Sus ojos se nublaron y un mareo nauseabundante se transformó en una sensación de angustia que poco a poco cedió... cayó inconciente, unos minutos quizás, pero todo parecia eterno, al despertar algo estaba mal, no veia igual las cosas, una sensación extraña hacia que todo se viera como en un sueño, una neblina recubria su visión y un susurro... ¡solo eso faltaba!... susurros... nada más predecible pero... que cosa decía... ¿qué era?... su nombre, algo le llamaba y a ratos era un silbido... al final del dia y ya malhumorado, solo oia un molesto zumbido, constante en su cabeza que termino haciéndolo sentir casi loco... ¿sera que lo estaba?, no podia decirlo, imaginarse encerrado en hospitales como la Castañeda no era lo mejor ni en imaginación era agradable.
Esa noche, cayo una tormenta como pocas se habian visto en esos años y los que habrian por venir, él afortunadamente vivía a medio edificio, nada de goteras o infiltraciones, había cerrado esa noche sus ventanas, cerrado cortinas, se había dispuesto a dormir cuando, entre sueños, la puerta de su cuarto se abrio suavemente, sin ruido, aún con ojos cerrados y pensando en que era un sueño, hizo caso omiso y cayo en un pesado sueño.
Era un espeso bosque, dentro de una isla en medio del oceano, tenía hambre, debia hacer algo, poseía solo un cuchillo oxidado, sacado de quien sabe donde, se percato de un ciervo que de forma desprevenida bebia agua de un arroyo, Felipe se subio a un arbol cercano y espero a verlo pasar cerca, no paso mucho hasta que, aprovechando que mordisqueaba unas ramas, se lanzo directamente sobre la crin del ciervo, ambos cayeron al suelo, forcejearon, mientras Felipe clavaba en el pecho de la criatura, mientras que esta, tornando sus ojos en blanco del agónico dolor, torció en contranatura su cuello, viendolo de frente, su boca y quijada se desgarraron y dislocaron y entre chorros de sangre con una lengua colgante y nariz golpeada exclamaba a voces:
-Mirame bien Felipe... se que disfrutas devorándome en vida y haces caso omiso de mis gritos y súplicas, dime....¿qué tal luzco por dentro?... rojo tibio y esponjoso, ¿no es así?, viólame si quieres al fin que no pongo resistencia, ya ni sentiré dolor, ni pena, ni dignidad que perder, ¿porque no sacas a mi cervatillo que en tu desesperación por abrirme decapitaste dentro mío?-
Felipe no hacia caso, comía, desgarraba y volvía a cortar......
Había parado la lluvia, cuando Felipe despertó se encontró a sí mismo en una banca en un parque lejos de su casa, empapado, adolorido, se sentía extraño, sentía que había comido aunque esa noche no cenó... pero... horror para él, en su pantalón había un cuchillo, su ropa estaba manchada de sangre, no recordaba nada,solo ese sueño que, de forma extraña, le satisfacía, tantas sensaciones y sonidos, ambrosía a su mente y espíritu.
Un grito lo saco de su susto, mujeres y señores, se santiguaban, gritaban y se lamentaban, con cierta curiosidad, Felipe se acercó al lugar de donde provenían los gritos: una multitud se arremolinaba cerca de un poste, alzando la vista, bajando la mirada con cara de espanto, caras pálidas, algunas señoras desmayadas, pálidas, otras tantas vomitaban al mirar arriba; mientras debajo, al pie del poste, una montaña de vísceras vaporizaban por la baja temperatura de la mañana completaban la escena del cadáver que cuidadosamente había sido colgado del poste en cuestión, aun chorreaba, colgado del techo el cuerpo correspondía a una niña pequeña, unos cinco años, estrangulada después de ser abierta del cuello hasta el bajo vientre.
Aterrorizado, gritó, cayó al suelo con los ojos desorbitados, el cuerpo de la niña mostraba unos ojos en blanco que lo miraban, la gente volteó a verlo, alertados por la sangre en las ropas de Felipe, empezaron a murmurar contra suya, las miradas se dirigían hacia el y, antes de que estuviera completamente rodeado por la multitud, Felipe echo a correr; sentía que sus pasos no daban lo suficiente, su velocidad era menor y sentía el cuerpo pesado, corrió hasta donde pudo, se quitó la camisa, que pese a la lluvia aun retenía sangre entre sus tejidos, planeó quitarse el pantalón pero... el pantalón ya no estaba, estaba corriendo sin pantalones, sin camisa ya, casi desnudo, empapado, el cuchillo había desaparecido, pero aún había sangre en su cuerpo, manos, cara, cabello y la camisa,
Con dificultades llegó a su casa, sabía igual que lo habían seguido, no podía asegurarlo pero era posible, subió escaleras arriba con lo que quedaba de fuerzas para correr, cerro con llave, y corrió al baño a lavarse, la sangre no se quitaba, metió la camisa en agua con lejía, se metió a bañar, esperando relajarse.
Con ropa limpia, mas tranquilo, se recostó en su cama, no entendía esa calma que ahora sentía pese a que recordaba lo ocurrido en la mañana, no sentía remordimiento....
-Llegaste bien Felipe no es así?-
Felipe asombrado descubrió junto a la ventana al extraño hombre que el día anterior había visto, igual, de abrigo y sombrero, oculto de su cara al darle la espalda a la ventana y a la luz del día.
-¡Qué hace usted aquí! -preguntó Felipe asustado.
--Vine a declarar terminada la venganza de tu madre, acabas de matar a la hija escondida del hombre que con alambres en mano, hizo abortar a tu madre dos veces porque creía que era infiel, pero en realidad los hijos si eran hermanos legítimos tuyos, con la niña que asesinaste anoche mataste a la mas pequeña de los 8 hijos ocultos que ha dejado tu padre, regados por el país en sus faenas de trabajo, el pantalón era de él, con él perpetró uno de los abortos asistidos en casa, por eso he decidido llevármelo, le toca el turno a uno de tus medios hermanos, será a manos de tus tíos, ahora ese pantalón, ya esta listo para usarse, buen día Felipe....."
El Hombre desapareció, mientras violentamente golpeaban la puerta hasta derribarla, la policía tomó a Felipe... ahora duerme en una celda de Lecumberri, mientras que en una esquina, por las noches, acurrucado, solo se le escucha gritar y llorar: "La niña, la niña!!...".
Y es que para Felipe no pudo ser peor esta victima, recogida en Tepito, manoseada en el camino por donde las manos le permitiesen esconderse en recovecos de apenas un lustro,para finalmente, cuchillo en mano, golpear el torax furicamente hasta abrirla de canal, sofocando, entre gritos,llantos, lagrimas y el seco tronar de los cartílagos del tórax infantil y asi, arrebatar la vida a una criatura; así pues Felipe se regocijaba entero esa noche, manoseando las vísceras tibias y sanguinolentas, esos pulmones blandos al tacto, el estomago aun revolviéndose por la ultima cena, el intestino esponjoso y caliente de la digestion...masacre era poco.... violencia quedaba corta, era espantosa la escena que se veia... sí pero asi era en esos momento la vida de Felipe.
Felipe sobrevivia de la venta de ropa usada cerca de Tepito,dia a dia era levantarse a las 5 para escoger la ropa que llegaba a su puerta o la que el,en las calles mendigaba, lavaba en casa y, mínimo las medio perfumaba, para establecerse en una calle cercana a su casa y así ofrecerle de a 10 pesos la pieza, para hombre o mujer, ese era el pan de cada día hasta que ese hombre, el viejo anciano de pantalones remendados, se acercó a su improvisado colgadero de ropa:
-¿a cómo tienes este pantalón- preguntó el hombre sin dar la cara.
- a diez pesitos señor- respondió Felipe.
-diez pesos, eh?, vaya, porque tan caros si se puede saber?-
-porque son de lana, estan muy buenos y limpios-
-mmm si, eso puedo notarlo, limpios y planchados, pero... sabia usted que la ropa usada trae mala fortuna?-
- a que se refiere?- ya un poco alterado e impaciente pues Felipe buscaba concretar la venta.
-vaya! pues mire que la ropa trae cosas de los anteriores dueños colgando, en algunos casos es muy bueno y el nuevo comprador se lleva grata sorpresa pero en caso contrario es peor que ser descarnado- repondio el misterioso hombre envuelto en un abrigo oscuro y sombrero.
Felipe ya molesto, comienza a presionar, lo más sutilmente posible a este extraño individuo:
-Y ¿qué me dice de ese pantalon? ¿se lo lleva?-
-No que va!, ese pantalon, deje decirle, le quedaria bien a usted... por cierto... ¿no se llama usted... Felipe?-
.Sí, asi es- responde algo molesto pero impacientado- ¿porque pregunta,?
-Ja!- replica el hombre- usted tiene una historia detrás de esos ojos marrones jovencito, ¿usted sabía que su madre, antes de que naciera, prometió que usted sería quien la vengue por el aborto de su hermano a manos de su padre?-
-Yo no tengo hermanos señor-
-Justamente, fueron abortados en ese pueblito cerca de Tulancingo, antes de que su familia me pidiera a mí, en Xochimilco, que vengara la sangre de ese hombre, asi que ese aborto sera pagado con otra vida... que por cierto combina bien con el pantalón que le ofrezco... bueno, que me venia vendiendo pero lo encontré apto para usted-
Felipe estaba molesto, abiertamente pidio al hombre que se apartara... acto seguido, el sujeto dio tres pasos atras y entre la gente desaparecio.
Felipe terminó su venta mas temprano de lo habitual, alas 1400hrs ya no tenia nada de ropa, saco muy bien 1600 pesos... bueno al menos eso penso, pues al momento de levantar su pequeño puesto desmontable halló entre los fierros, cajas y cuerdas ese pantalón que horas antes el extraño hombre de sombrero le había dicho que le vendría bien, decidió pues llevarselo a ver si era cierto que le vendria bien: no estaba feo, era un color azul celeste, una mancha de aceite, casi imperceptible, desfiguraba el parejo y bien nitido azul de unas costuras de muy buena marca, las valenciana estaban algo desgastadas, no faltaba nada, los botones algo rojizos, un poco oxidados, denotaban su antiguedad.
Llegando a casa se quito sus zapatos, merodeó entre sus libros de la Normal que apenas poco habia dejado de usar debido a la renta que habia subido, sacó sus cosas y el extraño pantalón fue puesto sobre la cama, lo observó y tras cambiarse de ropa se puso la prenda.
Sus ojos se nublaron y un mareo nauseabundante se transformó en una sensación de angustia que poco a poco cedió... cayó inconciente, unos minutos quizás, pero todo parecia eterno, al despertar algo estaba mal, no veia igual las cosas, una sensación extraña hacia que todo se viera como en un sueño, una neblina recubria su visión y un susurro... ¡solo eso faltaba!... susurros... nada más predecible pero... que cosa decía... ¿qué era?... su nombre, algo le llamaba y a ratos era un silbido... al final del dia y ya malhumorado, solo oia un molesto zumbido, constante en su cabeza que termino haciéndolo sentir casi loco... ¿sera que lo estaba?, no podia decirlo, imaginarse encerrado en hospitales como la Castañeda no era lo mejor ni en imaginación era agradable.
Esa noche, cayo una tormenta como pocas se habian visto en esos años y los que habrian por venir, él afortunadamente vivía a medio edificio, nada de goteras o infiltraciones, había cerrado esa noche sus ventanas, cerrado cortinas, se había dispuesto a dormir cuando, entre sueños, la puerta de su cuarto se abrio suavemente, sin ruido, aún con ojos cerrados y pensando en que era un sueño, hizo caso omiso y cayo en un pesado sueño.
Era un espeso bosque, dentro de una isla en medio del oceano, tenía hambre, debia hacer algo, poseía solo un cuchillo oxidado, sacado de quien sabe donde, se percato de un ciervo que de forma desprevenida bebia agua de un arroyo, Felipe se subio a un arbol cercano y espero a verlo pasar cerca, no paso mucho hasta que, aprovechando que mordisqueaba unas ramas, se lanzo directamente sobre la crin del ciervo, ambos cayeron al suelo, forcejearon, mientras Felipe clavaba en el pecho de la criatura, mientras que esta, tornando sus ojos en blanco del agónico dolor, torció en contranatura su cuello, viendolo de frente, su boca y quijada se desgarraron y dislocaron y entre chorros de sangre con una lengua colgante y nariz golpeada exclamaba a voces:
-!Basta, basta¡- voz que iba engrosándose cada vez mas, uno de los ojos del animal cayo al suelo y ahí mismo, giro en dirección a Felipe, ahora empecinado a abrir de canal al ciervo y comer lo mas que podía.
-¡Mirame bien Felipe, mírame bien!- le dijo el cadáver del ciervo que ahora alzaba su cabeza del suelo mientras se auto quebraba las vertebras cervicales para, olvidando su ya destazado cuerpo, pudiera moverse a su gusto.
-¡Mirame bien Felipe, mírame bien!- le dijo el cadáver del ciervo que ahora alzaba su cabeza del suelo mientras se auto quebraba las vertebras cervicales para, olvidando su ya destazado cuerpo, pudiera moverse a su gusto.
-Mirame bien Felipe... se que disfrutas devorándome en vida y haces caso omiso de mis gritos y súplicas, dime....¿qué tal luzco por dentro?... rojo tibio y esponjoso, ¿no es así?, viólame si quieres al fin que no pongo resistencia, ya ni sentiré dolor, ni pena, ni dignidad que perder, ¿porque no sacas a mi cervatillo que en tu desesperación por abrirme decapitaste dentro mío?-
Felipe no hacia caso, comía, desgarraba y volvía a cortar......
Había parado la lluvia, cuando Felipe despertó se encontró a sí mismo en una banca en un parque lejos de su casa, empapado, adolorido, se sentía extraño, sentía que había comido aunque esa noche no cenó... pero... horror para él, en su pantalón había un cuchillo, su ropa estaba manchada de sangre, no recordaba nada,solo ese sueño que, de forma extraña, le satisfacía, tantas sensaciones y sonidos, ambrosía a su mente y espíritu.
Un grito lo saco de su susto, mujeres y señores, se santiguaban, gritaban y se lamentaban, con cierta curiosidad, Felipe se acercó al lugar de donde provenían los gritos: una multitud se arremolinaba cerca de un poste, alzando la vista, bajando la mirada con cara de espanto, caras pálidas, algunas señoras desmayadas, pálidas, otras tantas vomitaban al mirar arriba; mientras debajo, al pie del poste, una montaña de vísceras vaporizaban por la baja temperatura de la mañana completaban la escena del cadáver que cuidadosamente había sido colgado del poste en cuestión, aun chorreaba, colgado del techo el cuerpo correspondía a una niña pequeña, unos cinco años, estrangulada después de ser abierta del cuello hasta el bajo vientre.
Aterrorizado, gritó, cayó al suelo con los ojos desorbitados, el cuerpo de la niña mostraba unos ojos en blanco que lo miraban, la gente volteó a verlo, alertados por la sangre en las ropas de Felipe, empezaron a murmurar contra suya, las miradas se dirigían hacia el y, antes de que estuviera completamente rodeado por la multitud, Felipe echo a correr; sentía que sus pasos no daban lo suficiente, su velocidad era menor y sentía el cuerpo pesado, corrió hasta donde pudo, se quitó la camisa, que pese a la lluvia aun retenía sangre entre sus tejidos, planeó quitarse el pantalón pero... el pantalón ya no estaba, estaba corriendo sin pantalones, sin camisa ya, casi desnudo, empapado, el cuchillo había desaparecido, pero aún había sangre en su cuerpo, manos, cara, cabello y la camisa,
Con dificultades llegó a su casa, sabía igual que lo habían seguido, no podía asegurarlo pero era posible, subió escaleras arriba con lo que quedaba de fuerzas para correr, cerro con llave, y corrió al baño a lavarse, la sangre no se quitaba, metió la camisa en agua con lejía, se metió a bañar, esperando relajarse.
Con ropa limpia, mas tranquilo, se recostó en su cama, no entendía esa calma que ahora sentía pese a que recordaba lo ocurrido en la mañana, no sentía remordimiento....
-Llegaste bien Felipe no es así?-
Felipe asombrado descubrió junto a la ventana al extraño hombre que el día anterior había visto, igual, de abrigo y sombrero, oculto de su cara al darle la espalda a la ventana y a la luz del día.
-¡Qué hace usted aquí! -preguntó Felipe asustado.
--Vine a declarar terminada la venganza de tu madre, acabas de matar a la hija escondida del hombre que con alambres en mano, hizo abortar a tu madre dos veces porque creía que era infiel, pero en realidad los hijos si eran hermanos legítimos tuyos, con la niña que asesinaste anoche mataste a la mas pequeña de los 8 hijos ocultos que ha dejado tu padre, regados por el país en sus faenas de trabajo, el pantalón era de él, con él perpetró uno de los abortos asistidos en casa, por eso he decidido llevármelo, le toca el turno a uno de tus medios hermanos, será a manos de tus tíos, ahora ese pantalón, ya esta listo para usarse, buen día Felipe....."
El Hombre desapareció, mientras violentamente golpeaban la puerta hasta derribarla, la policía tomó a Felipe... ahora duerme en una celda de Lecumberri, mientras que en una esquina, por las noches, acurrucado, solo se le escucha gritar y llorar: "La niña, la niña!!...".
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